El mercado de Liniers muestra calles desiertas y locales vacíos un día después de Semana Santa, con comercios bajando precios como aceite a 23.000 pesos el bidón de 10 litros para atraer clientes ante la crisis económica.
Comerciantes confiesan ventas bajas desde julio por ingreso disponible cayendo, salarios perdiendo poder en 2025 y enero; queserías suben precios por listas caras, pescaderías ven merluza estable por costos barcos, y bazares lamentan lunes a viernes sin ventas.
Consumidores relatan sueldos de 1,5 millones insuficientes para tarjetas, alquiler o materiales construcción, compras mínimas de fiambres y quesos, fin de mes al 15, restricciones totales y tardes de 2 horas en colectivos desde suburbios.
En zona Congreso, Carola Suárez entrevista jóvenes estudiantes-trabajadores que llegan justos a fin de mes con ayuda parental, necesitan 2 millones mensuales para alquilar solos, y restringen gastos por exigencias de estudio y empleo.
Vendedores ambulantes desaparecidos limpian calles pero golpean comercios dependientes de flujo peatonal, con estrategias de precios mixtas entre bajas y remarcaciones semanales.