Un adolescente de 17 años entró con un arma cargada con seis balas a una clase de biología en un colegio de San Miguel de Tucumán y fue reducido por la policía, lo que motivó operativos escolares ordenados por el gobernador.
El panel repasó casos similares: en Rafaela, Santa Fe, un menor con arma de aire comprimido detectado por una docente que activó protocolo; y el trágico de San Cristóbal, Santa Fe, donde un chico de 15 años mató a uno de 13 e hirió a ocho con escopeta, tras dar señales a un amigo.
En entrevista con la capacitadora Laura, se enfatizó que la escuela es un radar para detectar señales de dolor, bronca e aislamiento en menores, amplificados por redes sociales y algoritmos, con fácil acceso a armas familiares.
Laura recomendó trabajar habilidades socioemocionales, inteligencia emocional y anticipación en escuelas para evitar erupciones violentas, en lugar de solo cacheos, advirtiendo que sin acción empeorará como en Estados Unidos.