La tormenta de ayer causó la caída de un árbol añejo en Armenia y Paraguay, Palermo, aplastando autos estacionados y dejando daños severos por vientos fuertes y suelo saturado de lluvia.
Buenos Aires, una de las ciudades más arboladas, sufre estos incidentes recurrentes con raíces debilitadas por precipitaciones intensas superando 50 mm en horas. Alertas por vientos con ráfagas hoy persisten.
Reclamos al seguro se complican si no cubren estos riesgos; el Gobierno porteño enfrenta demandas por mantenimiento de árboles viejos.