La roca Kjeragbolten en sureste de Noruega, atrapada hace 10.000 años por glaciación, permanece suspendida por presión mecánica sin adherencia.
Turistas extremos caminan 6 horas ida y vuelta por senderos empinados con cadenas para foto icónica entre rocas.
El sitio atrae miles anualmente pese al esfuerzo y exposición al vértigo.