Las empresas de colectivos redujeron hasta un 30% la frecuencia de sus líneas en el AMBA por el aumento del 25% en el gasoil, generando colas eternas y hacinamiento en la terminal de Constitución.
En vivo desde el lugar, el periodista Lucas Jerez mostró colectivos del 28 y 59 abarrotados, con pasajeros esperando hasta media hora y viajando parados como sardinas, mientras habilitan puertas extras y cospeles para agilizar.
Pasajeros expresaron enojo por el servicio empeorado, boletos más caros y riesgo de llegar tarde al trabajo o perder turnos médicos en hospitales como el Ramón Carrillo y Otamendi; critican que el gobierno diga que "el mercado se regula solo".
La Secretaría de Transporte advirtió sanciones a empresarios, pero el impacto es mayor en líneas nacionales y provinciales; cayó un 12% el uso de colectivos este año y un tercio en 10 años.
Personas como Marta y otros denuncian servicio "una mierda", choferes mal pagos y falta de soluciones políticas pese a subsidios insuficientes.