El psicólogo Gervasio Díaz Castelli advierte que todas las drogas, incluida la marihuana, son destructivas para la estructura psíquica y critica la legitimación cultural del consumo en jóvenes, agravado por la cuarentena y la desescolarización masiva que generó ansiedad, autolesiones y drogas precoces.
Los adolescentes sufrieron más por la pérdida del grupo de pares y padres durante el encierro eterno, con epidemiólogos ignorando la salud mental mientras faltaban psiquiatras en debates públicos. En Argentina, la historia de alerta constante suma miedo al desempleo, que destruye la identidad laboral según Marx, colapsando psíquicamente a informales y sectores bajos con angustia por IA y leyes laborales.
Los argentinos heredan emocionalidad italiana pasional, que enciende conflictos pero también solidaridad; políticos muestran frontalidad impulsiva infantil, manipulando agresividad social vía redes que fomentan alter egos exhibicionistas y adicción, aunque surge higiene tecnológica contra ansiedad por pantallas.
Díaz Castelli ve patologías del impulso como ludopatía y compras compulsivas sin campañas serias, exigiendo conciencia para evitar el abismo, basado en su consultorio y Narcóticos Anónimos con chicos fumando 24 horas.