El pastor Doctor Suárez invita a la audiencia a levantarse, bajar la cabeza y cerrar los ojos para una oración de confesión pública de pecados desde el nacimiento hasta el presente, reconociendo errores en pensamientos, palabras y actos.
Declara que Jesús compra a todas las personas con su sangre y las lava al aceptarlas como salvador. Bendice a los televidentes como nuevas criaturas, ciudadanas del cielo, y pide un silencio absoluto como prueba del perdón divino.
Exhorta a no mirar atrás como la esposa de Lot, sino mirar a Jesús autor y consumador de la fe, y anuncia un testimonio de vida real.