Nueve delincuentes encapuchados vestidos de negro irrumpieron en la madrugada en la casa de dos jubilados mayores de 80 años en Saedo, entre Ramos Mejía y Aedo, zona oeste del Gran Buenos Aires. Revolvieron toda la vivienda durante 30 minutos, rompieron techos, lámparas y un depósito en busca de oro y plata, y se llevaron 600 mil pesos de una lata de ahorros más celulares.
Los ladrones ingresaron por el garaje rompiendo la puerta pese al cerco eléctrico, rejas y cámaras de seguridad, que taparon con barro a las 4 de la madrugada en feriado. Todos con pasamontañas, actuaron como grupo comando pero de forma precaria: uno escapó en bicicleta del auto en que llegaron. La cámara que grabó su salida es de la casa vecina.
La víctima Mirta contó que la retuvieron inmovilizada mientras registraban la casa. Había una casilla de seguridad con vigilador durmiendo que no llamó a la policía pese a estar cerca; un árbol bloqueaba la visión. La zona tiene casas lindas de gente trabajadora con medidas de seguridad, pero los delincuentes forzaron rejas y persiana.
Panelistas destacaron la ironía de un grupo comando para atacar jubilados y la pérdida de tranquilidad de las víctimas pese a no haber violencia directa. Critican que la gente honesta viva como presa mientras delincuentes gozan de libertad total.