Mavinga reveló que atraviesa un bajón emocional tras su salida de Gran Hermano, con días en que se levanta deprimida y se queda en la cama sin querer salir.
Sus hijos Rubí y Damián contaron que extrañaban sobre todo su presencia cuando la necesitaban, y destacaron que es una madre puteadora pero cariñosa, aunque trata de disimularlo frente a ellos. La familia coincidió en que la mamá genera revuelo afuera, con gente pidiendo fotos en la plaza.
Mavinga promocionó su peluquería en La Plata, con cuenta de Instagram Afro Jaires, envíos nacionales y buena calidad en pelucas y extensiones. Admitió que la exposición del reality ayudó poco al negocio por su malestar, pero ahora vuelve a enfocarse en su vida normal.
Explicó que sufrió ataques de pánico por ser tildada de violenta adentro, temiendo rechazo de sus hijas, y ahora hace terapia dos veces por semana. Inspirada por Kenny Palacio, ignora haters y repitió: "Me chupa un huevo" ante las críticas.