Secuelas del temporal en Monteros, sur de Tucumán, dejan caminos anegados entre plantaciones de caña y limón, afectando producción y acceso a escuela rural; gente usa caballos para movilizarse.
Familias permanecen en casas llenas de barro pese a lluvias nocturnas, limpiando manualmente; aislamiento complica llegada de víveres básicos desde pueblos cercanos.
Postergan actos hasta junio; tres muertos previos por desastre, zonas rurales olvidadas quedan incomunicadas.