Las líneas de colectivos provinciales y nacionales reducen frecuencias hasta un 30% o más por el aumento en el precio del gasoil, generando cronogramas similares a un sábado.
Empresarios advierten más recortes semanales ante dificultades para pagar salarios y subsidios insuficientes del Estado, afectando a laburantes que deben salir más temprano.
Algunas líneas municipales eliminaron servicios nocturnos para minimizar impacto en pasajeros.