China reduce su vulnerabilidad al petróleo importado impulsando vehículos eléctricos, amortiguando la crisis de precios provocada por la guerra en Irán que afecta sus importaciones de crudo.
En Tangshan, cerca de Pekín, crece el interés por camiones eléctricos de Sany ante la subida vertiginosa de precios del petróleo, mientras la transición en transporte por carretera disminuye la demanda tradicional.
El país aún depende de importaciones porque no produce suficiente crudo doméstico, y la diferencia de precios impacta a conductores profesionales, impulsando más vehículos eléctricos en ciudades.