El gobierno de Brasil implementa medidas contra el alza de precios de combustibles por la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, que amenaza la inflación preelectoral de octubre.
Incluyen subvenciones al diésel, exenciones al biodiésel, subsidios a gas licuado, créditos aeronáuticos y supresión de impuestos al queroseno para evitar encarecimiento de pasajes y fletes.
Los precios de nafta subieron casi 24% desde fines de febrero, impactando agronegocio y productos básicos.