Bombarderos B-52 despegaron desde Inglaterra armados con misiles hacia Irán, mientras Donald Trump decide si extiende dos semanas su ultimátum por mediación de Pakistán o lanza ataques a infraestructuras clave como la isla Kharg. La propuesta paquistaní, liderada por Shehbaz Sharif y negociada con el vicepresidente Jimmy Valls, busca un cese al fuego para reabrir el Estrecho de Hormuz y evitar escalada, en medio de tensiones internas en la Casa Blanca y críticas de republicanos conservadores que piden invocar la enmienda 25.
Panelistas destacan el aislamiento de Trump, descrito como impredecible y amateur por comparar Irán con Venezuela, ignorando la resiliencia del régimen militar iraní pese a la muerte de Khamenei y la junta que lo reemplazó. Europa se desmarca por priorizar Ucrania, beneficiando a Rusia económicamente, mientras Israel insiste en destruir el régimen tras la guerra de 12 días que apuntó a frenar su nuclear. Trump posteó que esta noche podría morir una civilización pero bendice al pueblo iraní, cambiando su retórica inicial de aniquilación total.
Irán responde con misil balístico que hiere en Israel hace 30 minutos y muestra civiles en puentes y plantas para disuadir ataques, violando Ginebra al usar escudos humanos como Hezbollah. No hay invasión terrestre viable por geografía, logística y cierre de Hormuz, pese a superioridad aérea de EE.UU.; remanentes antiaéreos derribaron un F-15. Gastos militares alcanzan mil millones diarios, con B-52 preparados para mayor resistencia antiaérea.
Expectativa máxima: Trump recibe presiones globales, aliados no consultados reclaman ayuda, demócratas buscan limitar poderes de guerra en Congreso republicano. Vance negocia diplomacia pese a desacuerdos previos, pero Trump se juega credibilidad tras amenazas incumplidas y destrucción parcial de armada iraní.
Nelson Castro, Guillermo Spinelli y analistas debaten escenarios, desde toma de islas como Abumusa hasta salida digna vía Pakistán, mientras nadie sabe la decisión final del impulsivo presidente.