Estados Unidos protagoniza un doble frente simultáneo entre avances tecnológicos pacíficos y guerra: mientras la misión espacial avanza, Donald Trump amenazó con destruir la infraestructura iraní en una sola noche, dejando al país en la edad de piedra, incluyendo centrales eléctricas y puentes.
En el conflicto, Irán derribó aviones estadounidenses y propagandizó la captura de una capitana de la fuerza aérea con documentos israelíes, pero fuentes desde Israel la desmienten como fake, mostrando imágenes manipuladas como restos de C-130 destruidos por EE.UU. y objetos triviales como pasta dental o tarjetas American Express.
La tecnología de rescate permitió localizar a los aviadores eyectados mediante un dispositivo Boeing en sus trajes que emite señales codificadas a satélites militares, similar a películas como Rescatando al soldado Ryan y La caída del halcón negro. Irán enfrenta decapitación de su cúpula: más de mil altos jerarcas de la Guardia Revolucionaria eliminados quirúrgicamente, incluyendo un sanguinario autor de masacres y atentados.
El petróleo sube con WTI en 112 dólares y Brent en 109, temiendo batalla en el Estrecho de Hormuz que involucraría marines estadounidenses, mientras Trump corre contra reloj por elecciones donde los demócratas lideran encuestas.