Silvio Soldán enfrenta una denuncia de su ex empleada Rebeca, quien cuidó a Marta Moreno y su hijo Silvio Augusto con problemas psiquiátricos; ella reclama pago en negro tras 6 años, pero él la acusa de envidia y amenaza de hacerlo mierda.
Soldán niega ser su empleador directo, dice que pagaba en auto y critica que desprestigie antes de hablar con abogados; repasa estafas de mujeres como Silvia, a quien respeta pero no olvida males pasados, rechazando café con ella.
Panel defiende a Soldán como ídolo intacto pese a líos con Giselle y Silvia, destacando su lucidez a los 91 años y voz eterna en Feliz Domingo; lo ven enamorado aún de Silvia, comparándolos con Reini y Homero de los 80s.
Insisten en no ensuciarlo, recordando su grandeza y que nada lo ha podido tumbar.