El policía libio Akram recuerda la revolución de 2011 en Benghazi, donde se negó a disparar contra manifestantes. Sufrió un atentado islamista en 2014 que le perforó la mandíbula, dañó su oído derecho, lesionó su mano y le amputó la pierna izquierda.
Akram critica la violencia política, como el reciente asesinato de Saif al-Islam Gaddafi el 3 de febrero en Sintan. Destaca el dinamismo actual en Benghazi bajo el régimen militar de Haftar en Libia del Este, pese a la precaria estabilidad tras 15 años de caos post-Gaddafi.