El pastor finalizó su sermón enfatizando que la oración colectiva de creyentes unidos garantiza respuestas divinas y avivamientos espirituales, citando ejemplos bíblicos como Josafat, Samuel, Esdras y los benjaminitas, donde Dios peleó por su pueblo sin que ellos lucharan.
Explicó que en Pentecostés, los discípulos orando en el aposento alto recibieron el Espíritu Santo, y relató avivamientos históricos nacidos de oración continua: el moravo en 1727 con oración 24/7, el galés de 1904, Carlos Finney con más de 50 años de avivamiento, Nueva York 1857 con hombres de negocios al mediodía, Irlanda, India y Lewis en 1952 donde dos ancianas orando desataron el mover.
Instó a los oyentes a valorar vigilias y ayunos congregacionales, pues dos creyentes de acuerdo mueven la mano de Dios, prometiendo bendiciones en familias, iglesias y naciones. Convocó a ponerse de acuerdo para ver milagros, concluyendo que la iglesia debe practicar esta disciplina para que Dios obre poderosamente.