El pastor Cinalli continuó su prédica explicando que el diablo golpea con la duda pero la fe aguanta el golpe, como dijo David, y que la fe y la obediencia son inseparables ante el enemigo que busca apoderarse de la mente.
Enfatizó que la batalla está en la mente por las flechas incendiadas del enemigo, y que hay que elegir creer en Dios y sus promesas en lugar del diablo, levantando el escudo de la fe con obediencia para protegerse, como enseña Pablo en la Biblia.
Destacó que la fe gana batallas imposibles, citando a Jesús y al rey Josafat que enfrentó un millón de soldados confiando solo en Dios, quien concedió la victoria porque el pueblo descansó en Él, y lo mismo ocurrirá con los fieles ante adicciones, enfermedades o traiciones.
Explicó que Dios prueba la fe con problemas, pero la confianza transforma adversidades en bendiciones, y que la fe es garantía de respuesta a la oración como título de propiedad, instando a paciencia y no desfallecer porque Dios es fiel.
Concluyó llamando a elevar oraciones sinceras al Señor con confianza absoluta, ya que Dios nunca defrauda la fe depositada en Él, como no lo hizo con Josafat ni nadie en la Biblia, y la oración reviste de poder divino la debilidad humana.