Los participantes de la casa muestran tensiones internas tras la eliminación de un compañero. Hablan de rivalidades con Lolo, a quien llaman buchonas y pincosa que se brota de nervios, necesitando aliados para confrontarla.
Expresan bajón emocional por la decisión del público exterior, quedando en shock y sintiéndose impactados porque ahora son solo tres en lugar de cuatro. Reflexionan que es parte del juego pero perdieron el miedo de los demás.
Más tarde, discuten estrategias y desconfianzas, con Tamara contando que alguien le lloró pidiendo no empezar sola y mencionando lo ocurrido con Andrea. Insisten en que no se puede confiar en nadie dentro de la casa.