El padre de Agostina Páez, participante de Gran Hermano condenada por racismo en Brasil por un gesto de monos, repitió el mismo gesto reprochable en un bar de Santiago del Estero durante una discusión alcoholizada, lo que llegó a Brasil y complicó su imagen.
Mariano Páez discutió con personas que le preguntaron cuánto pagaron por la caución de 18 mil dólares para su regreso, acusándolo de usar plata del Estado; él negó ayuda gubernamental y insultó al exgobernador Zamora. Su pareja defendió que estaba ebrio, invalidando la lucidez del gesto, pero Agostina lo criticó diciendo que no comparte sus formas.
Agostina, ya en Buenos Aires esperando resolución judicial para cumplir condena con tareas de concientización antirracista, evadió preguntas sobre un encuentro casual con Juan D'Artes en un bar regenteado por su hermano, donde su esposa le dio apoyo espiritual. Su abogada Carla Junqueira aclaró que no afecta la causa, ya que es un tercero ajeno, y el alcohol agrava en derecho brasileño.
El caso tuvo injerencia política: Alberto Fernández y Patricia Bullrich intercedieron diplomáticamente. Agostina admitió reaccionar mal ante un agravio, pidió disculpas sinceras y planea dar charlas educativas con expertos en antirracismo.