Nueve ladrones encapuchados irrumpieron en la casa de un matrimonio mayor en Aeo, despertando a Néstor y Mirta de la peor manera mientras dormían. Los delincuentes se organizaron dentro de la vivienda, dieron vuelta toda la casa y los amenazaron con frases como "quedate quieto, cállate la boca, no hables, no te muevas".
A pesar de contar con cámaras de video, cerco eléctrico perimetral y alarma, los ladrones forzaron dos rejas y rompieron la persiana del niño para ingresar. Querían oro y dólares, pero Néstor mantuvo la calma explicando que era una persona grande y vulnerable.
Los nueve hombres de negro huyeron en dos autos a metros de la esquina de Fray Cayetano Rodríguez y Rosales. Este caso expone nuevamente la vulnerabilidad de los adultos mayores, similar al de Angélica en González Catán.