Melina relató su fin de semana tentador con el cumpleaños de su hija Marileu de ocho años, donde compró golosinas y enfrentó aromas de comida rápida en el shopping, pero evitó papas fritas y fast food.
El sábado tuvo catering con sanguchitos, chips y medialunas, pero solo comió una porción de torta acordada con su nutricionista Nati; el domingo almorzó ensalada en casa de su suegra y resistió huevos de Pascua, optando por ocho piezas de sushi.
Reunió amigas post-fiesta para consumir el sobrante de catering y charlar hasta la madrugada, manteniéndose firme pese a cerveza y tentaciones, orgullosa de no recaer.