Un libro titulado Diana de Last Word de Montsimos detalla la fascinación de la princesa Diana por el tarot, sanación energética y ocultismo, introducida por Sarah Ferguson para combatir depresión, bulimia e aislamiento.
Diana consultaba videntes y médiums en Kensington Palace, un staff de siete psíquicos para decisiones sobre patrimonio e hijos. Creía comunicarse con muertos, especialmente su guardaespaldas Barry Manocchi, muerto en 1987 en accidente, con quien tenía relación cercana que llevó a su remoción.
Era un grito de auxilio emocional en su vida protocolizada, buscando salida en lo esotérico.