Las fuerzas de defensa de Israel bombardearon el megacomplejo petroquímico South Pars en el sur de Irán, el más importante del país que representa el 50% de su producción petroquímica y el 85% de exportaciones del sector. Lo calificaron como un duro golpe económico al régimen iraní.
El ataque se suma a bombardeos previos en subestaciones eléctricas y forma parte de la escalada, en la misma zona compartida con Qatar que generó roces diplomáticos. Donald Trump amenazó con destruir puentes y centrales eléctricas en una noche, dejando a Irán en la edad de piedra, mientras ultimátums vencen sin rendición.
Irán exhibe propaganda con una supuesta capitana de aviación estadounidense capturada como trofeo, posiblemente de un F-35, y muestra civiles en el Estrecho de Hormuz para disuadir ataques. El presidente del parlamento iraní acusa a Israel de arrastrar a EE.UU. a un infierno religioso.
La televisión iraní difunde imágenes bélicas, mientras el régimen amenaza con incendiar el Golfo Pérsico entero si prosiguen los ataques aliados de Israel, EE.UU., Arabia Saudita y Qatar.