En el día 38 de la guerra, Israel lanzó un ataque masivo contra el aeropuerto de Mehrabad en Teherán, controlado por la Guardia Revolucionaria iraní, destruyendo infraestructura clave militar y civil que impide despegues de aviones. Irán respondió con misiles hacia Tel Aviv y un ataque a un centro petrolero en Arabia Saudita, elevando el precio del petróleo a 110 dólares el barril.
Donald Trump amenaza con un ataque total o despliegue de tropas terrestres en Irán, exigiendo la liberación del Estrecho de Ormuz, mientras las FDI repelen amenazas aéreas sin víctimas. Se mostró reabastecimiento aéreo de helicópteros a aviones dentro de territorio iraní para rescatar marines derribados, evidenciando el poderío bélico de Estados Unidos e Israel pese a defensas antiaéreas iraníes.
Irán califica a Trump de "desquiciado" y rechaza alto el fuego, rodeando centrales termoeléctricas con jóvenes como escudos humanos. Analistas destacan debilidad del régimen iraní, sanguinario internamente y provocador externamente, con cambios geopolíticos por muertes y correlación de fuerzas.
La guerra supera las 3-4 semanas pronosticadas por Trump, con Irán atacando aliados como Qatar y Arabia Saudita, mientras persisten operaciones terrestres israelíes en Irán.