Las lluvias torrenciales en el Cáucaso ruso, especialmente en Dagestán, provocan inundaciones trágicas con personas muertas, miles evacuados y más de 2.000 edificios residenciales afectados desde el 28 de marzo.
En la capital Makhachkala, un edificio residencial se derrumbó por el agua, lo que llevó a abrir una causa penal por negligencia de autoridades locales.
Persisten cortes de servicios, evacuaciones y pronóstico sin tregua climática.