Las ventas de lácteos cayeron un 5% en volumen y un 7,7% en litros equivalentes interanual durante el primer trimestre de 2026, afectando productos esenciales como yogures, postres y leche para niños y ancianos.
Los consumidores reemplazan la leche por infusiones y harinas para llenar el estómago, se saltan comidas o diluyen la leche con agua para estirarla, reflejando restricciones económicas graves en hábitos alimenticios.
Los nutricionistas enfatizan la importancia de los lácteos en la dieta, pero los altos precios y la baja en el consumo obligan a comprar menos cantidad o productos con menos leche, dejando góndolas llenas pese a promociones.