Un explosivo impactó un edificio residencial en Haifa, norte de Israel, causando cuatro muertos incluyendo dos mayores y dos jóvenes, más un herido grave de 82 años y varios damnificados.
Las víctimas no recibieron alerta antiaérea y estaban en sus hogares; tareas de remoción de escombros duraron 18 horas por riesgo de detonación de ojiva de una tonelada.
Itamar Benvir, ministro de Seguridad Nacional israelí, observó las operaciones; un sobreviviente relató estar sepultado 5 minutos bajo pared de cemento de 2x1 metros.
El área fue acordonada y vecinos evacuados; varios hospitalizados por el ataque considerado uno de los más duros en la sexta semana del conflicto.