El enfermero de 44 años hallado muerto en Palermo falleció por cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar, entre el lunes y miércoles previos a la autopsia del sábado. La familia perdió contacto ese lunes y lo encontró el viernes sentado en la cocina con una caja de ampollas de fentanilo, propofol y lidocaína; una vacía en la basura y dos abiertas enviadas a pericia para el 13 de mayo.
Se investiga la trazabilidad de estas drogas no de venta libre, sin vínculo laboral reciente del hombre. El caso vincula a Tati, médica residente que declaró consumo de sustancias quirúrgicas robadas del Hospital Rivadavia desde 2023, como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, usadas fuera del hospital. Admitió un consumo con Alessandro Salazar, anestesista muerto, pero niega fiestas reiteradas; última vez en septiembre pasado y recreativas en Colombia en enero.
La muerte conecta con la de Salazar por drogas del Hospital Italiano, imputando a anestesista y residente; Tati como nexo al reconocer robos. Hallan jeringas listas, guante y ampollas abiertas, sospechando uso recreativo en "propofes". Pericias toxicológicas pendientes en un mes.
Revela circuito clandestino: profesionales roban drogas hospitalarias para venta recreativa, chats muestran enfermeros vendiendo fentanilo, becuronio a pacientes y gendarmes. Modalidad en causas separadas (Rosario, Entre Ríos), imputaciones por sustracción y comercialización, no aún por muertes; Tati no imputada por no pertenecer al Italiano.