Doña Angélica, de 78 años y con 50 vividos en el mismo barrio de González Catán, enfrentó la peor noche de su vida cuando tres delincuentes irrumpieron en su casa a las tres de la madrugada. La mujer fue atada por las piernas, puesta de rodillas en el baño, mojada y golpeada mientras los ladrones exigían plata y dólares que ella no tenía.
Los criminales revisaron cada rincón de la vivienda durante casi dos horas, trepando por la ventana de un vecino y cruzando la terraza. Finalmente escaparon en la camioneta del matrimonio con electrodomésticos, herramientas y cerca de 900 mil pesos.
Angélica quedó sola esa noche porque su marido estaba de viaje, dejando a los vulnerables como blanco fácil de los delincuentes en el barrio.