Elisa Carrió advirtió que el modelo minero del gobierno de Javier Milei viola la ley de glaciares y periglaciares, amenazando el agua dulce estratégica de Argentina, como el acuífero guaraní, y criticó el lobby minero que acosa y paga diputados.
Relató su lucha por la ley de glaciares, denunciando pagos a legisladores y logrando su aprobación transversal pese a oposición de Cristina Fernández de Kirchner y gobernadores como el de San Juan. Visitó lugares como Andalgalá y Jáchal, viendo que las minas no enriquecen pueblos sino contaminan.
Comparó con Chile, que desalinizó agua para proteger glaciares, y rechazó proyectos como Veladero parados por la ley. Insistió en explotar minería sin dañar agua, priorizando generaciones futuras sobre negocios de gobernadores.