La lluvia se hizo sentir en Buenos Aires, pero muchos salen sin paraguas por costumbre, apuro o optimismo de que parará.
Los porteños prefieren caminar bajo techos, esquivar baldosas flojas y mojarse antes que cargar un paraguas que se rompe fácil o no es prioridad.
Panelistas coinciden en que no hay costumbre de usarlo, aunque en días como este lunes habrían servido, romantizando un poco mojarse como novedad.