La misión Artemis II rompió el récord de distancia máxima recorrida por humanos desde la Tierra al sobrevolar la cara oculta de la Luna, superándolo segundo a segundo hasta las 20:07 aproximadamente, cuando alcanzará los 6.700 kilómetros de distancia mínima. Los astronautas probaron tecnologías clave como trajes de emergencia, maniobras de la nave Orión y sistemas de soporte vital, todo saliendo según lo planeado por la NASA.
El momento crítico será el reingreso a la atmósfera a más de 39.000 km/h, generando plasma y calor extremo de hasta 6.000 grados en el escudo térmico, sin plan B posible. Expertos como Diego Bagú y Guillermo Bosch explicaron los riesgos de fricción atmosférica, daños en Artemis I y modificaciones para un ingreso directo más corto, comparándolo con la destrucción de asteroides.
Recordaron el Apolo 13, donde Jim Lovell y su tripulación sobrevivieron un accidente transfiriendo sistemas al módulo lunar en una órbita de libre retorno similar, salvados por trabajo en equipo. Los astronautas fotografiaron 30 objetivos, destacando colores sorprendentes en la cuenca oriental detectados por Víctor Glover, y nombraron dos nuevos cráteres.
Discutieron avances como el satélite argentino Atenea con GPS propio, comunicaciones ópticas futuras y potencial de observatorios en la cara oculta para radioastronomía sin interferencias terrestres. China lidera aterrizajes allí y telescopios gigantes, mientras Argentina destaca en antenas precisas vía Instituto Argentino de Radio Astronomía y CONICET.
La tripulación pierde comunicación 50 minutos detrás de la Luna y en reingreso; equipo de recuperación practica con análogos. La misión es 95% tecnológica, probando habitabilidad con cuatro humanos a bordo.