Agostina Páez, la abogada acusada de discriminación racista en Río de Janeiro por gestos en un video viral, relató su regreso a Argentina tras usar tobillera electrónica durante casi tres meses y enfrentar amenazas de muerte y violación en redes sociales. Se escondió con pelucas por paranoia ante supuestos policías y medios, y sufrió acoso de un policía que revisó su celular y filtró fotos. Pidió disculpas a las víctimas afrodescendientes tras introspección y terapia, reconociendo el dolor invisibilizado en Argentina.
Explicó que inicialmente siguió el consejo de su primer abogado brasileño de no disculparse para no asumir culpa, pero cambió con nueva defensa. Lamentó el video similar de su padre, Mariano, quien hizo gestos racistas ebrio y mintió diciendo que era inteligencia artificial, lo que la enfureció y teme perjudique su sentencia pendiente en Brasil de dos años en suspenso y reparación económica. La fiscalía brasileña pide pena mínima reemplazable por tareas comunitarias.
Contó contención en amigas vía videollamadas, fe y Biblia de su tía, y un encuentro casual con la esposa de Juan Darthes (condenado por abuso a Telma Fardín) en un bar, quien le dio apoyo. Su abogada Junqueira aclaró que el caso de su padre no debería afectar legalmente el suyo, aunque el juez responde a clamores sociales. Páez teme volver presa y lucha por retomar su vida como abogada en Santiago del Estero.
En la entrevista emotiva, admitió agotamiento mental, terapia con psicólogo y psiquiatra, y odio público que la acusa de racista familiar. Pidió disculpas personalmente a las víctimas, algunas aceptaron, y destacó inconsistencias en relatos de denunciantes.