Agostina Paez relata en exclusiva el incidente en un bar de Brasil donde la cobraron de más pese a comprobantes PIX, la retuvieron a la salida y empleados imitaron gestos groseros, provocándole una reacción racista grabada que generó odio en Argentina.
Admite que su reacción fue mala y repudiable, pero denuncia hipocresía en ataques que la llaman negra de mierda o marrón, recibe tratamiento psicológico y se aferra a amigas y familia para sobrellevar el impacto.
Espera definiciones judiciales brasileñas esta semana sobre video del padre y posibles indemnizaciones más caras por querella que alega familiaridad con racismo; niega contenido privado en terapia pero confirma utilidad para manejar estrés.
Recuerda estar quieta esperando pago cuando dijo ladrones, con música baja audible para empleados, y enfatiza que reacciona mal solo con mucho enojo, respaldada por cámaras del lugar y videos de celular.