Rusia e Irán mantienen una alianza estratégica fortalecida por sanciones occidentales y rechazo al orden mundial, aunque cargada de desconfianza; satélites rusos fotografiaron bases estadounidenses atacadas por Irán, como Diego García, pero niegan inteligencia compartida.
Moscú rechaza apoyo claro a Irán para no molestar a Donald Trump, quien suspendió ayuda a Ucrania y alivia sanciones al petróleo ruso; delegaciones rusas visitan Washington, indignando republicanos como Joe Wilson, que compara a Putin con el Tercer Reich.
Prensa rusa critica a EE.UU. en Irán con argumentos hipócritas similares a su invasión de Ucrania; preocupaciones nucleares en Bushehr, donde Rusia construye reactores por 25 mil millones, y proyecto Corredor Norte-Sur amenazado por guerra.
Economía rusa sufre pese alza petróleo: déficit fiscal de 40 mil millones, despidos en Gazprom, ataques ucranianos a Ust-Luga; China sale fortalecida con electrificación y Franja y Ruta, mientras Rusia pierde aliados como Siria y Armenia.