El poema sinfónico Las fuentes de Roma de Otorino Respighi evoca cuatro fuentes de la ciudad en distintos momentos del día.
La primera es la fuente del Valle Giulia al amanecer, con ovejas pasando en la niebla húmeda. La segunda, la fuente de los tritones, muestra náyades y tritones persiguiéndose en una danza frenética entre chorros de agua.
Al mediodía llega la fuente de Trevi, con la carroza de Neptuno tirada por caballos marinos, sirenas y tritones en procesión. Finalmente, la fuente de Villa Medici extingue todo sonido en el silencio nocturno.