Fabio, el encargado de mantenimiento de la escuela en Santa Fe, intervino heroicamente cuando el arma del agresor se trabó y evitó una masacre mayor, según contó a un canal; el chico estaba en shock y disparaba a cualquier lado con cartuchos de perdigones para caza.
El arma es de calibre presumiblemente 12/70 con alta letalidad a corta distancia por la dispersión de perdigones; dos alumnos heridos fueron trasladados a Rafaela y están fuera de peligro, mientras se evalúan las heridas.
El preceptor es apuntado en las primeras declaraciones como quien se abalanzó sobre el agresor.