Piloto Pablo y su hija Sofi llevan a tasar herencia familiar: un cronómetro marino Charles Frotschmann de Inglaterra de 1850, usado en expansión territorial y revolución industrial para medir tiempo preciso en barcos a vapor.
También un barómetro de bronce que mide presión atmosférica, aún funcionando en español e inglés, buscado por coleccionistas. Verifican números de serie y legitimidad.
Negocian oferta: Pablo pide 3.5 millones, bajan a 2.7 por daños, pero cierran en 3 millones de pesos para Sofi como regalo para su futuro, con transferencia a otra cuenta.