Un petrolero ruso con capacidad para 730 mil barriles llegó a Cuba, el primer cargamento de crudo desde el 9 de enero, tras la suspensión de envíos venezolanos por captura de Nicolás Maduro.
Cubanos celebran el apoyo ruso como maravilloso, pero otros lo ven simbólico e insuficiente ante la crisis energética agravada por sanciones estadounidenses que frenaron entregas de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum negocia con empresas privadas mexicanas para vender combustible a Cuba vía Pemex.