El Pastor León finaliza la oración sobre los vasos de agua preparados por los fieles, invocando la fe en la palabra bíblica para que Dios bendiga el pan y las aguas, quite las enfermedades y libere de opresiones.
Los televidentes reciben instrucciones para beber el agua en el nombre de Jesús, ordenando la salida de dolencias, brujerías y males, recibiendo paz y bendición. El agua restante se puede compartir con la familia, usándola en oración diaria.
Se invita a enviar testimonios vía celular sobre lo que Dios haga en sus vidas, prometiendo leerlos tras la prédica del Doctor Suárez. El programa anuncia una pausa breve antes de continuar.
Esta práctica se presenta como un acto de fe donde Dios toca las aguas con poder curativo, liberador y bendecidor, enfatizando la creencia activa.