El Papa León XIV en su primera Pascua recordó al Papa Francisco en su último mensaje pascual y pidió no normalizar la violencia global, marcando diferencia con predecesores al repasar zonas de conflicto específicas como Medio Oriente, Ucrania (cuatro años), Sudán del Sur e Irán.
El pontífice instó a dejar las armas, abandonar la violencia y elegir la paz, aludiendo a responsables como Donald Trump y Benjamin Netanyahu sin nombrarlos directamente, y llamó al diálogo mientras criticaba invocar a Dios para justificar guerras.
En la tradición pascual, saludó en diez idiomas incluyendo árabe, chino y polaco, rompiendo con la costumbre de Francisco de no hacerlo extensamente. Durante Semana Santa mostró su estilo: llevó la cruz en el Viacrucis, lavó pies a sacerdotes y dio vueltas en papamóvil levantando bebés.
Elisabetta Piqué destacó su personalidad distinta a Francisco, más fría y estructurada como canonista y matemático anglosajón con experiencia en Perú, pero con empatía; Roma acepta su carisma único sin querer una fotocopia del predecesor, ante 50.000 fieles en Plaza San Pedro.