La televisión transmite en vivo la Santa Misa de Pascua y Bendición Urbi et Orbi desde la Plaza San Pedro, presidida por el Santo Padre León XIV. La ceremonia avanza con la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro anuncia que Dios resucitó a Jesús y lo constituyó juez de vivos y muertos, permitiendo el perdón de pecados a los creyentes.
El salmo responsorial celebra el día del triunfo del Señor con aleluyas, destacando la piedra angular rechazada que se convirtió en fundamental por obra de Dios. La segunda lectura de la Carta de San Pablo a los Colosenses exhorta a buscar los bienes celestiales, pues la vida de los fieles está escondida con Cristo en Dios y se manifestará gloriosa con Él.
Sigue la secuencia pascual, un himno que exalta al Cordero Pascual inmolado que vence la muerte y une a Dios con los culpables. Los diáconos proclaman el Evangelio según San Juan en latín y griego, narrando cómo María Magdalena descubre el sepulcro vacío y Pedro con el discípulo amado confirman la resurrección al ver los lienzos.
En su homilía, el Santo Padre León XIV proclama que Cristo resucitado vence la muerte para siempre, invitando a superar pecados internos y injusticias externas como opresión de pobres y violencia. Cita al Papa Francisco en Evangelii Gaudium para afirmar que la fuerza imparable de la resurrección brota nueva vida en la oscuridad, anunciando una nueva creación posible cada día.
El Papa exhorta a los fieles a llevar esta esperanza por el mundo como María Magdalena, para que la luz de la vida disipe el espectro de la muerte. Un silencio profundo invade la plaza mientras se prepara la profesión de fe.