Luana, una adolescente de 15 años con parálisis cerebral e inmovilizada en silla de ruedas, estuvo muerta 30 días en su casa de Federación, Entre Ríos, mientras sus padres convivían con el cuerpo sin denunciarlo; la fiscal Josefina Penón caratuló el caso como abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo.
Los padres, imputados y detenidos, vivían normalmente: la madre salía a bailar y el padre, separado pero reconciliado recientemente, frecuentaba la casa; un hermanito menor de 8 o 9 años también presenció todo, y ahora está con familiares, según vecinos que no oyeron nada anómalo.
José Godoy, desde el lugar, mostró la casa del horror en un complejo habitacional de 58 viviendas estatales; la autopsia en Paraná confirmó los 30 días de descomposición, coincidiendo con un intento de suicidio de la madre, y Luana no salía hace tiempo porque nadie la sacaba a la calle.
Vecinos contaron que la familia parecía normal, sin ruidos ni sospechas, y el padre era el único que antes la paseaba; el cuerpo se halló en una habitación en condiciones terribles, sin datos oficiales aún sobre la causa exacta de muerte más allá del abandono.