Andrés Napoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, rechazó la disyuntiva entre protección ambiental y desarrollo económico en la entrevista. Explicó que la ley de glaciares del 2010 protege fuentes de agua y biodiversidad en solo el 1% del territorio nacional y que Argentina tiene minería pero no es un país minero como Chile, que posee mejor infraestructura.
Napoli criticó la modificación propuesta porque facilita el financiamiento a mineras al debilitar protecciones, lo que eleva tasas de interés de bancos. Denunció que el nuevo gobierno se retira del control ambiental nacional, transfiriéndolo a provincias, lo que viola el piso mínimo de protección constitucional y equivale a una reforma constitucional encubierta.
Defendió la ley actual, que cuenta con inventario nacional completado tras ocho años como política de Estado bajo gobiernos de Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y el actual. Propuso reformas como actualizar el inventario y hacer cumplir la ley en provincias como San Juan, en lugar de destruir glaciares de escombros para cinco proyectos mineros en alta montaña.
Explicó que el ambiente periglacial incluye glaciares cubiertos por rocas, esenciales para el agua en 33 cuencas hídricas que abastecen más del 30% del territorio y 1800 localidades. Alertó sobre impactos irreversibles de minería con cianuro y cambio climático, criticando argumentos de senadores oficialistas sobre cuencas sin agua.
Compartió su experiencia personal en Bariloche, describiendo glaciares como máxima expresión de belleza y libertad, más valiosos que el oro por su rol en agua, biodiversidad, turismo y lucha climática.