Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, continuó la Santa Misa pascual en la Catedral Metropolitana con las oraciones de los fieles, suplicando por la Iglesia, el Papa, los obispos, la paz mundial, los gobernantes, los sufrientes sin trabajo, enfermos, ancianos y la arquidiócesis de Buenos Aires.
Se dio inicio a la liturgia de la Eucaristía con la presentación del pan y el vino, seguido del prefacio pascual que exaltó a Cristo como el Cordero que quitó el pecado del mundo, destruyendo la muerte y restaurando la vida, invitando al mundo entero a la alegría junto a ángeles y arcángeles.
En la consagración, se narró la institución de la Eucaristía por Jesús, proclamando el memorial de su muerte y resurrección. Se rezó el Padre Nuestro, se compartió la paz de Jesús y se invocó al Cordero de Dios antes de la comunión.
Tras la postcomunión, Monseñor García Cuerva agradeció al equipo organizador, incluido el padre José María Cibano y el padre Gonzalo, y reiteró el lema "Jesús resucitado, danos tu paz", evocando un olivo plantado por el cardenal Bergoglio como símbolo de paz en tiempos de grieta argentina y guerras mundiales. Finalizó con la bendición solemne para todos los fieles.