Kurt Cobain, voz de Nirvana y figura eterna del grunge, cumple 32 años de su suicidio en 1994 en Seattle, integrando el club de los 27 por no soportar la fama pese a su talento.
En los 90, sin terapias ni psicólogos normalizados, luchó con excesos, drogas y sensibilidad que lo destruyeron. Nirvana dio voz a una generación no representada con crudeza y desprolijidad en discos como Nevermind.
Su vigencia perdura en 2026: remeras con logo amarillo en festivales rock. Panel discute cómo la fama destruye vidas sin base familiar, comparando con Fito Páez rescatado por su pareja o casos en cumbia y rock como Cerati.
Detrás del ícono había dolor contrarrestado con drogas; la música une pero cobra vidas en excesos.