El gobierno de José Antonio Kast en Chile suspendió la regularización de 182 mil migrantes propuesta por la administración anterior y avanza en un "escudo fronterizo" con zanjas, muros y obstáculos en Arica, Chungará y Colchane para frenar ingresos irregulares, mayoritariamente venezolanos.
En Arica, policías coparon Cerro Chuño, zona contaminada y símbolo de abandono estatal donde operaba el Tren de Aragua, hallando personas enterradas y desarticulando una casa de torturas. El gobierno impulsa enrolamiento biométrico y transforma el ingreso irregular en delito con penas y expulsiones inmediatas.
Residentes fronterizos apoyan las medidas por seguridad contra delincuencia y narcotráfico, aunque críticos piden combinar control con regularización de los 330 mil irregulares ya en el país. Hay 37 mil decretos de expulsión listos y 85 mil en trámite, mitad venezolanos.
El proyecto de ley sanciona contratar irregulares y da urgencia legislativa al endurecimiento migratorio, cumpliendo promesas de campaña de Kast.