Marita, jubilada con la mínima y enfermedades que limitan su movilidad como fascitis eosinofílica, reside en una casa precaria en Buenos Aires que se derrumba por humedad extrema e inundaciones provenientes del techo y paredes.
La propietaria, con escritura a su nombre, explica que la situación se agravó por construcciones vecinas que generaron filtraciones; el techo se cae a pedazos con excrementos de animales, el pasillo se inunda y la cocina necesita reconstrucción total.
A pesar de cobrar bonos por su DNI terminado en 9, Marita declara no saber cómo resolver el desastre estructural, viviendo en condiciones insalubres con paredes húmedas y techo colapsando.